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Ayer fui a visitar la casa natal del pintor de origen holandés Piet Mondrian, situada en la pequeña ciudad pintoresca de Amersfoort. Dentro del museo hay una reconstrucción a escala real del estudio en el que el artista trabajó entre 1921 y 1936 en París, y en el que desarrolló el estilo particular que todos conocemos. Mi primera reacción fue de asombro. La habitación en la cual el defensor inclemente de las líneas horizontales y verticales había trabajado durante 15 años, era asimétrica. La forma irregular del espacio se debía a que el promotor decidió aprovechar un terreno baldío que había quedado preso entre dos edificios construidos anteriormente, ajustando las paredes a los límites del solar.

Para establecer un equilibrio visual, Mondrian, ordenó la habitación de manera que la mirada se orientaba en líneas rectas, creando harmonía. La reconstrucción nos muestra que el techo era gris y las paredes estaban estructuradas con manchas de color. Los tonos eran diversos matices de gris, alternados con planos en amarillo, rojo y azul. En lo alto, cuelgan varios cuadros, entre ellos la reproducción de un lienzo que perteneció a Yves Saint Laurent. Esta pieza fue subastada el año pasado, alcanzando la cotización de 20 millones de euros. Dentro del contexto del estudio, estas pinturas que muestran escenas de una naturaleza llevada al límite de la abstracción, no forman manifestaciones independientes, sino un conjunto cuidadosamente arreglado.

Frente a la puerta de entrada, hay un caballete y una mesa sobre la cual el pintor colocaba sus herramientas de trabajo. Mondrian se vio obligado a pintar crisantemos, rosas y otras flores, dado que nadie parecía estar interesado en el lenguaje universal que estaba intentando crear. Las flores que tanto odiaba, le permitían sobrevivir durante esta etapa de su vida, aunque fuese malamente.

A parte de las ventanas, la única fuente de luz procede de una lámpara de gas, situada entre la zona de trabajo y un rincón para sentarse. Desde el sofá y las dos sillas que bordean la estufa de carbón, la percepción del espacio cambia totalmente. Espejos estratégicamente colocados, crean un juego visual ameno y divertido. 

Que Mondrian es un perfeccionista, llegando a rozar el orden compulsivo, se percibe en los detalles. En la habitación hay tres latas, de distinto tamaño, en amarillo, rojo y azul. Están colocadas de tal manera que forman parte integral del escenario. Cambiarlas de posición, significa alterar la harmonía existente. Mondrian fue un fumador empedernido. También los ceniceros están integrados en el entorno. Son de cristal. Sólo uno es transparente. Los otros han sido pintados en amarillo y azul, respectivamente. Sobre el suelo de madera, pintado de negro, hay dos alfombras rectangulares, una blanca y otra roja. Un enorme armario negro divide la habitación en dos. El mueble no está colocado de espaldas, sino paralelo a la pared diagonal. Pegado al lateral del mueble, hay una cama, siguiendo la misma línea recta en el espacio. Aquí es donde el pintor se tomaba la siesta. De un alambre, cuelga un despertador. La mera idea de despertar con el ruido de las campanillas, colgando a la altura del oído, produce escalofríos. Sorprende que el hombre que probablemente se habría maravillado al conocer el sistema binario con el cual hemos conseguido reducir información e imágenes combinando ceros y unos, rehusara obstinadamente adaptarse a los nuevos tiempos, negando la entrada a su casa de aparatos eléctricos. Nunca tuvo un teléfono. El único aparato que poseyó es un tocadiscos, que camuflaba dentro de una caja roja. Le encantaba bailar y escuchar jazz. En cambio, consideraba que leer era una pérdida de tiempo y opinaba que los libros eran un estorbo visual. Escondía los pocos ejemplares que tenía dentro del armario, entre la ropa.

Sobre una repisa, están los anteojos con los cuales podía ver desde la ventana las locomotoras de vapor que entraban y salían de la cercana estación de Montparnasse. En aquel tiempo, las paredes de los edificios de París estaban cubiertas de carteles y anuncios, pegados uno encima de otro. El orden constituido dentro del estudio, forma un contraste con el caos y el bullicio que reinaban en el exterior. Cuentan que cuando veía un árbol por la ventana decía: ¡Qué horror!

Entre estas cinco paredes de este estudio, Mondrian trabajó incesantemente. En un momento dado, estuvo a punto de tirar la toalla. Había pensado que sería mejor dedicarse a ser camarero. Hasta el día de hoy, pocas personas reconocen el sacrificio y la perseverancia que Mondrian tuvo que hacer para llegar al “Victory Boogie Woogie”. No son conscientes de que cada detalle de una composición aparentemente sencilla, ha sido tomado con gran esmero. Mondrian no deja nada al azar. Aunque parezcan iguales, cada tono es diferente. La decisión de dejar que la línea negra no acabe al borde del lienzo, es el fruto de una larga reflexión.

Por la noche, le conté mi experiencia a un amigo pintor con el que salí a tomar una copa. Él me contó que percibía la obra de artistas como Mondrian y Yves Klein como reflejo de una violencia a cámara lenta. Para él, la vida es una sucesión de actos violentos, que empiezan con el parto. Después de nacer, luchamos por sustraernos de esta fuerza que produce dolor. El combate determina nuestros actos. Artistas como Mondrian y Klein no esconden, sino que se enfrentan a esta fuerza bruta. Lamentablemente, nuestra conversación fue interrumpida bruscamente. Una llamada telefónica informaba de una situación de crisis que requería atención inmediata. Me he quedado con una pregunta: ¿Cómo reaccionaría Mondrian si supiese que en el museo venden más postales con reproducciones de las flores que odiaba que de sus composiciones?

La Dirección Artística de TEA a partir de ahora restringirá sus comentarios a dos días a la semana, los lunes y los miércoles. El objetivo es reducirle protagonismo para pasar a dárselo en mayor medida a los colaboradores, tanto internos como externos a TEA, los cuales ofrecerán sus entradas los viernes, sábados o domingos. La intención es que cada semana haya un mínimo de tres entradas. Por otra parte, con una salida más espaciada de los comentarios se dará oportunidad a una mayor duración de los posibles debates que se establezcan, sin que unos temas queden precipitadamente sepultados por la llegada de otros nuevos. Esta sujeción a los lunes y miércoles por parte de la Dirección Artística sólo se verá alterada cuando acontecimientos urgentes y de actualidad así lo requieran.

La interacción con los visitantes de “El baile y las cadenas”, como en cualquier otro blog, se da en un doble nivel: el de la participación pasiva, esto es, el de aquellos que entran en el blog y leen lo que otros han escrito, informándose y conociendo el pensamiento y las posturas de diversas gentes, y la participación activa, donde se encuadran aquellos otros que, además de lo anterior, participan con comentarios y preguntas propias. Durante el mes de Agosto, ambos niveles de participación han sido extraordinarios desde nuestro punto de vista, lo que parece apuntar hacia la necesidad de un lugar como éste y, yo diría, de cuantos blogs se vayan a sumar en  un futuro cercano, pues sabemos que existen proyectos semejantes que incidirán en el campo del pensamiento artístico crítico. Nadie sobra, todos somos complementarios; cuantos más blogs y más debates e intercambio de opiniones existan, mejor, mucho mejor.

Los participantes pasivos ahí están, con sus más de ocho mil visitas. Los activos se dividen en varios grupos. Hubo al principio personas que enviaron los clásicos -y por nosotros muy agradecidos- mensajes de ‘felicidades, enhorabuena, qué buena pinta tiene esto’, etc. Luego empezaron a llegar los que glosaban alguna entrada, recreando lo dicho y aportando algún matiz o pregunta. Paralelamente vinieron los que entraban en discusión con lo escrito, contradiciéndolo o aportando otras perspectivas. Estos últimos generaron algunos cortos pero interesantes debates y conversaciones, bien con la Dirección Artística de TEA bien entre comentaristas diferentes. Ciertos debates se alargaron, otros se acabaron pronto; no faltó el que fue abortado o saboteado; algún participante intervino una vez y no se volvió a tener noticias suyas, pero otros continuaron aquí y allá con amistosa fidelidad; hubo quien se centró en temas cinematográficos y quien lo hizo en los de arquitectura y calidad de diseño urbano. Debo recordar aquí lo que señalé en mi último comentario introducido en la entrada “Lo que nos queda de románticos”, en Garachico, respecto a participantes anónimos, trolles y avatares…, pero es mejor que no vuelva a repetirlo, por desagradable.

Algunas entradas fueron solicitadas a sus autores por el administrador, pero otras fueron remitidas espontáneamente al escritorio de este blog. Esta es una línea que queremos desarrollar de ahora en adelante: más participantes diversificados en las entradas, sin multiplicar demasiado los temas, y más conversación, sea para discutir o para informarse. No todas las entradas deberán estar escritas para ser objeto de debate, sino que habrá algunas cuya motivación sea el puro placer de escribirlas y el posible gusto de leerlas.

Por supuesto, no faltaron sucintos comentarios del tipo ‘Mari Pili es la más guapa y lista’ o ‘ese tipo que está en el cargo es un merluzo que no tiene idea de nada’, etc. Todos esos comentarios los envié a la papelera, directamente. Al igual que algún otro, pura y estrictamente político, también fuera. Aquí se habla de política, por supuesto, pero se hace a través de expresar opiniones artísticas y culturales, y no tanto de la política gestora de recursos y administraciones (la de corto recorrido, la de esas gentes que hoy están y mañana serán olvidados), como de la política de formación de ideas sociales, cívicas y críticas, la que puede cambiar ideologías y formas de pensamiento a largo plazo. Queda señalar que, si bien hasta ahora “El baile y las cadenas” se ha centrado en Tenerife, en el futuro se incluirán entradas y comentarios referidos a las otras islas del archipiélago.

Finalmente, gracias a todos por vuestra participación, vuestras lecturas y vuestro ánimo, gracias por las discrepancias, el escepticismo y la ironía, gracias por exigirnos ser más transparentes, explícitos y comunicativos, y muchísimas gracias por ayudarnos a crecer y consolidarnos como museo y centro de arte.

El baile y las cadenas” echó a andar el pasado 29 de Julio, de modo que con el de ayer ha cumplido 33 días de vida. Es el momento de hacer una pequeña recapitulación sobre lo ocurrido. El objetivo que animó esta andadura fue el de ser más permeables en nuestras opiniones, tanto en las que fluyen desde TEA hacia el público como en las que éste quiera hacer llegar al museo, buscando un mejor entendimiento, una profundización en las ideas y una interacción que vaya más lejos de las salas de exposición, el salón de actos y otros lugares físicos de relación entre el arte y el individuo.

Empezando por lo más estadístico, digamos que se han colgado veintiún (21) entradas (sin contar ésta de hoy), de las cuales dieciséis (16) han sido escritas por la Dirección Artística de TEA (una entrada nueva cada dos días) en tanto otras cinco (5) lo fueron por diversos colaboradores incluidos dentro de la sección ‘Plaza abierta’. La sección ‘IN.tea.MUROS’ tuvo tres (3) entradas; la denominada ‘ARTenerife’ recibió siete (7) textos; ‘El turista imaginario” contó con cuatro (4) aportaciones y, finalmente, ‘Parole, parole, parole’ destiló dos (2) entradas. Todas ellas han dado lugar a ciento cuarenta y cuatro (144) comentarios. La media de comentarios por entrada ha sido de 6’85.

El número de visitas que se efectuaron a estas entradas y comentarios fue de ocho mil setecientas catorce (8.714). El día que más visitas se realizaron fue el 2 de Agosto, con cuatrocientas cuarenta y nueve (449) y el que menos, el 31 de Julio con noventa y siete (97). La media diaria de visitantes, por tanto, ha sido de doscientas cincuenta y cuatro (254). La primera semana hubo quinientas sesenta y dos (562) visitas, la segunda, dos mil noventa y nueve (2.099), la tercera, mil seiscientas noventa y dos (1.692), la cuarta, dos mil ciento ochenta y seis (2.186) y la quinta, dos mil ciento setenta y cinco (2.175).

Cuarenta y cinco (45) personas se han suscrito al blog, siendo -más o menos- la mitad de Tenerife y la otra mitad se reparte entre Madrid, País Vasco y lugares más lejanos. Links a “El baile y las cadenas”  han sido incluidos en numerosos blogs locales y nacionales, sin que podamos precisar el número ya que el hacerlo depende de la voluntad de sus administradores y estos no tienen la obligación de comunicárnoslo. En todo caso, se lo agradecemos efusivamente. En breve, también “El baile y las cadenas” dispondrá de su propio listado de links. Sea como fuere, la abrumadora mayoría de nuestros visitantes han accedido al blog a través de la página web de TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Las cinco entradas más visitadas fueron, en este orden, las siguientes: Urbanografías de Santa Cruz o Crucifixiones de la Santa Chicharrería, Bailar encadenado, “La burbuja cultural y la economía improductiva”, Alumnos de Bellas Artes de la ULL y El Tanque como Bien de Interés Cultural, esto es, aquellas que aludían a cuestiones genéricas de museística, y las arquitectónicas y ambientales de la ciudad de Santa Cruz. En ello ha debido influir el hecho de que esas sean algunas de las entradas más antiguas, así como que hayan sido algunas de las que más comentarios han recibido. Las entradas menos visitadas fueron, en general, las referidas a exposiciones de arte.

Todo ello se ha producido durante un mes, el de Agosto, en el que la gente ni pasa tantas horas en su casa, ni utiliza tan a menudo sus conexiones a Internet, ni tiene la cabeza puesta en otras cosas que no sean, como es lógico, sus vacaciones, disfrutar de buen tiempo, viajar, pasear, charlar con los amistades en las terrazas, descansar a la sombra, ir a la playa, etc. En todo caso, las cifras son magníficas. Muchísimas gracias a todos los que os habéis “enganchado” (por utilizar una de vuestras expresiones) a este blog. A todo el equipo técnico de TEA Tenerife Espacio de las Artes esto nos anima muchísimo.

Sin embargo, a partir de hoy, vamos a realizar algunas modificaciones. La presión para escribir un comentario nuevo cada dos días ha sido fuerte, pero se podría seguir a ese ritmo sin mayores complicaciones, porque asuntos para ser tratados desde la perspectiva cultural y artística los hay, a montones y sin salir de Tenerife. La extensión de los comentarios ha rondado las 700 palabras, lo que no se puede decir que sea una longitud incómoda para escribir ni -y esto es muy importante- para leer.

(continuará mañana)

La Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna (ULL) ha preparado un Master que se impartirá el curso próximo sobre cuestiones que afectan muy directamente a Canarias y que, desde otras plataformas y dispositivos de conocimiento, también son objeto de investigación, debate y difusión: el arte, el territorio y el paisaje. A nadie se le escapa lo pertinente de un Master como éste en una comunidad que tan gravemente maltrata su patrimonio natural básico: la tierra que habita. Aplicando la segunda acepción del adjetivo inglés “waste”, utilizado por T. S. Eliot en su The waste land, el territorio en Canarias se está convirtiendo en un solar devastado, maltratado, desechado o, peor aún, desperdiciado, echado a perder, gastado en balde, encaminado hacia la esterilidad, no habiéndolo sido en origen.

Este necesario Master para intentar repensar y reconducir lo que se está haciendo con la tierra canaria constará de 60 créditos (ECTS), un curso académico, y admitirá hasta 35 alumnos. Sospecho que para reparar muchos de los males y las agresiones cometidas harán falta más que 35 personas, pero todo es empezar.

Incluyo ahora una serie de hipervínculos útiles para descargar el horario, para descargar los contenidos del curso, para descargar el calendario y para descargar el impreso. Dado que se requiere nivel B1 de inglés, véase cómo informarse para  acreditarlo y sobre los cursos gratuitos organizados por la ULL este verano. Para solicitar más información o resolver dudas.

Son colaboradores de este Master la Bienal de Arte, Arquitectura y Paisaje de Canarias, la Fundación César Manrique, TEA Tenerife Espacio de las Artes y la Asociación Hotelera ASHOTEL.

“¿Cuáles son las raíces que arraigan, qué ramas crecen / en estos pétreos desperdicios? Oh hijo del hombre, / no puedes decirlo ni adivinarlo; tú sólo conoces / un montón de imágenes rotas, donde el sol bate, / y el árbol muerto no cobija, el grillo no consuela / y la piedra seca no da agua rumorosa. Sólo / hay sombra bajo esta roca roja / (ven a cobijarte bajo la sombra de esta roca roja), / y te enseñaré algo que no es / ni la sombra tuya que te sigue por la mañana / ni tu sombra que al atardecer sale a tu encuentro; / te mostraré el miedo en un puñado de polvo”.

Eliot -lo diré antes de que se produzca un incómodo equívoco- no estaba pensando en Canarias cuando en 1922 incluyó los versos anteriores en La tierra baldía. Quizás lo pensaría hoy si conociera determinadas zonas de las islas.

Tanto los módulos como los temas del Master me parecen bien concebidos y abordan la totalidad de los aspectos que conciernen en la actualidad a estas materias. Quizás resultan escasas las tres horas dedicadas al “arte y entornos naturales” porque sólo ahí están cuestiones tan decisivas -entre otras- como las “aplicaciones del arte al desarrollo socioeconómico y cultural de los entornos periurbanos, rurales y naturales” y, sobre todo, lo que más necesidades va a tener en un futuro no lejano, esto es, la “recuperación de espacios naturales degradados y paisajes sociales”. Me temo que se necesitarán bastantes más que tres horas de estudio para la ingente tarea que deberá acometerse.

Por otra parte, dada la configuración de Canarias, sus muchos kilómetros de costa -donde mayor número de abusos delictivos se comete-, creo que hubiera sido interesante introducir siquiera un breve acercamiento a ciertos marcos legales (la Ley de Costas, por ejemplo). Los espacios se degradan con la legalidad en la mano o contra ella, por lo que habrá que conocer sus recursos para utilizarlos en defensa del paisaje y el territorio. Mejor que la “recuperación de espacios naturales degradados” es crear las condiciones para que no se produzca ninguna “degradación” y ese trabajo no es sólo de los abogados. Con las leyes también se puede hacer arte (véase a Santiago Cirugeda).

Desde hace seis décadas, señaló recientemente Miguel A. Losada, director del Centro Andaluz del Medio Ambiente, la costa española se gestiona, principalmente, “como un espacio económico donde las todopoderosas industrias de la construcción y del turismo marcan las pautas de uso y explotación, y los municipios costeros encuentran la vía de construir y mejorar sus infraestructuras y financiar sus gastos corrientes. Cuando hay desastres naturales, todos ellos son los primeros en demandar la reconstrucción y las subvenciones pertinentes. Entonces, los partidos políticos callan ante la sinrazón y otorgan. Si las leyes no son las adecuadas, se deben cambiar, pero, entretanto, se deben cumplir con tolerancia cero”.

Hace unas semanas ‘Curioso’, comentarista de la entrada Urbanografías de Santa Cruz o Crucigrafixiones de la Santa Chicharrería, me pedía que explicara por qué había afirmado yo que las pinturas murales de Néstor en el Casino de Santa Cruz, y de Aguiar en el mismo Casino y en el Cabildo son retóricas, y qué acciones artísticas serían hoy retóricas en modo semejante al que lo fueron estos murales en su día.

Como sabemos, lo retórico se refiere a determinado uso de las palabras,  en el lenguaje oral o escrito, utilizadas para dar énfasis a una idea o sentimiento. El énfasis deriva de la desviación consciente del hablante o creador con respecto al sentido literal de una palabra o al orden habitual de esa palabra o grupo de palabras en el discurso. Cuando esas palabras constituyen una pregunta, ésta no se realiza para obtener información, sino para afirmar con mayor énfasis la respuesta contenida en la pregunta misma o, en otros casos, la ausencia o imposibilidad de respuesta.

Lo retórico es asimismo todo aquello que en el lenguaje resulta rebuscado o artificial en exceso. Por tanto, aunque en principio se refiere al lenguaje literario, en cierto sentido, buena parte de las figuras retóricas (antítesis, oxímoron, eufemismo, hipérbole, metonimia…) se pueden aplicar a otro tipo de lenguajes o modos de comunicación, por ejemplo, al lenguaje pictórico, sobre todo a la pintura cuando adquiere connotaciones ideológico-propagandísticas. La comunicación retórica se caracteriza por el uso de medios artísticos y poéticos para ejercer una mayor atracción y elocuencia, lo cual supone que el modo en que se comunica la idea que se desea transmitir es tanto o más importante que la propia idea, contenido o información. La atención se centra en la forma del mensaje, por su atractivo visual, su espectacularidad o por su singularidad.

En este sentido la pintura mural de José Aguiar para el vestíbulo del Casino (1934) nos muestra una visión idealizada de aspectos laborales de la vida tradicional canaria, la agricultura y la pesca, pero también sobre la fertilidad de sus habitantes, queriendo unir ambas fecundidades, la de la tierra y la de sus gentes. Cuerpos poderosos y rotundos en plena faena y en estado de descanso, presididos por Magec, dios de la luz y el sol, ante el cual un niño con un barco de juguete parece insinuar la posibilidad de que el futuro emigre de tal paraíso. Es una pintura cercana a la que quince años antes había desarrollado Aurelio Arteta para la sede del Banco de Bilbao en Madrid. El esfuerzo laboral (sin sudores ni penalidades ni injusticias) al servicio de la construcción de la personalidad histórica de un pueblo.

Cuando  Aguiar realiza los murales del Salón de Actos del Cabildo de Tenerife (1951-60) ya le estaban influyendo las composiciones de los muralistas mexicanos, pero prolonga el fondo ideológico de 20 años atrás: un canto regionalista que en otra época hubiera funcionado como exaltación nacionalista. Aguiar no se corta un pelo y en su abrumadora superficie pictórica mete a los guanches y a la Candelaria, a los castellanos y a Magec, el nacimiento de las siete islas (obviamente, siete poderosas mujeres desnudas) y el drago, las vendedoras de chicharros y los evangelizadores, los estibadores portuarios y los barcos mercantes…, entre otros muchos asuntos. Quiere contar una historia demasiado cargada de acontecimientos en clave heroica, exultante, ostentosa, clasicista y grandiosa, como diciendo “así somos nosotros, con estos materiales nos hemos construído, sintámonos orgullosos”.

Ambas pinturas son nostálgicas. La descripción que hacen corresponde no sólo a unas islas idealizadas, sino sobre todo a unas islas en fase de preterización, ya que la realidad en 1931-35 y 1951-60 era la progresiva des-ruralización de la sociedad local…, y más que lo sería en el futuro.

Los murales de Néstor en el Salón de Baile del Casino se mueven en otra clase de idealismo: menos etnográfico e historicista, más coral y simbolista. Son ensoñaciones para desear convertirlas en realidad. Es una pintura más cosmopolita y, por ello, su retórica resulta menos obvia.

Respecto a qué actuaciones de hoy pueden asemejarse a aquellas en intención retórica, no se…, es fácil equivocarse en esto porque nos falta la distancia y el tiempo necesario para ver con claridad, pero yo diría que los programas promovidos por Septenio son casi todos retóricos…, pero podría discutirse.

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